Las colas
Un día de estos, nos salimos del pueblo...
De seguir así, ya veo a venir que, cualquier día, los amigos que vengan a comprarme lotería van a tener que empezar la cola en Rialp, el pueblo de al lado de Sort. Y es que cada día son más los clientes que gastan kilómetros y horas de coche para venir a visitarme y comprar personalmente su lotería –o comprar para amigos y familiares.
Entre los meses de julio y diciembre, pero muy especialmente durante octubre y noviembre, La Bruixa d’Or recibe a miles de clientes cada día, que esperan a veces durante horas para adquirir su décimo. Desde el Bosque de los Cinco Pinos, les observo con admiración e intento contagiarles toda la buena suerte del mundo. Me hace feliz comprobar la impaciencia por comprar mi lotería, pero, al mismo tiempo, la paciencia con la que esperan su turno para comprar su dosis de ilusión.