Mi réplica

Atención: no soy yo.

No intentéis hablar con la estatua que se encuentra dentro de mi administración. Está claro que Bruja de Oro no hay más que una, y esa soy yo. Pero Xavier Gabriel, mi amigo del alma, quiso dedicarme una estatua para que nuestros amigos pudieran conocerme, porque yo soy más tímida de lo que parece y prefiero dedicarme a mi magia desde el Bosque de los Cinco Pinos.

De hecho, mi réplica no deja de ser el mejor amuleto donde frotar los décimos de lotería con la esperanza de que toquen. Suerte que no soy yo, porque me habrían desgastado la nariz. Y es bien cierto que la estatua trae suerte, pero lo más importante de todo es que genera ilusión y esperanza, que es lo mejor en la vida después del amor.